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Artículo

24-05-2011

Los miedos y las fobias en los niños

Los miedos y las fobias en los niños

Los primeros son normales y ayudan al crecimiento psicológico de los pequeños. Las segundas pueden tener consecuencias  incapacitantes y deben ser tratadas


Los miedos y las fobias son una parte fundamental de los principales problemas psicológicos que sufren los niños mientras crecen  y es importante diferenciarlos.


Los miedos son normales y quizás una parte normal del desarrollo psicológico del niño .Son la respuesta emocional y psicológica al peligro externo y contribuyen a la seguridad del individuo


Las fobias son miedos obsesivos persistentes que no se corresponden con la realidad y desordenan o distorsionan la conducta normal. A menudo el niño se da cuenta de que la ansiedad fóbica es desproporcionada con respecto al peligro, pero aun así es incapaz de sentirse seguro.


Ningún niño crece sin miedos. La mayoría de los miedos son transitorios y se van tan rápido como llegan. Las niñas refieren más miedos que los varones, quizás por una mayor aceptación social.


Las cosas que los niños tienden a temer cambian con la edad, haciéndose mas especificas con el ambiente que los rodea a medida que crecen.


Los miedos de los niños pequeños se concentran en situaciones como la oscuridad, el abandono, y la fantasía de monstruos y fantasmas. A medida que el niño crece sus temores se ocultan, según pautas culturales de la sociedad y muchas veces pueden ser reflejos de los temores paternos y ser transmitidos por estos de manera explicita o mas a menudo de forma implícita. Así, tenemos el miedo a los truenos, relámpagos, castigos, o los enfados paternos, aunque este no aplique ningún castigo físico a su hijo.


Además, padres miedosos tienden a limitar las experiencias fuera de la familia, por lo que los  niños tienen pocas oportunidades de saber que los demás no tienen los miedos de sus padres.


Corresponde diagnosticar fobia cuando el trastorno lleva a conductas inadaptadas, el miedo es reconocido como irracional o exagerado por el niño y le causa considerable sufrimiento psicológico. 


El miedo persistente a un objeto o a una situación o a la humillación o vergüenza en  determinadas situaciones sociales  se expresa como fobia social. También hablamos de fobias cuando ante la exposición ante al estimulo fóbico invariablemente se produce una respuesta inmediata de ansiedad o se trata por todos los medios de evitar tal exposición.


El tratamiento mas eficaz consiste en que los padres les transmitan seguridad e incluso les prometan que los protegerán siempre que lo necesiten, lo que significa que enfrentaran el miedo junto.


Es importante no ridiculizar al niño ni reforzar su ansiedad.


En cuanto a las fobias, el manejo de primera instancia es semejante al de los miedos: brindar tranquilidad, protección, inculcar al niño a hablar, ya que la familiaridad con el miedo a veces lleva a restarle  importancia.


En ocasiones resulta útil que el niño vea actuar primero a sus progenitores frente al objeto o situación fóbica.


Cuando los miedos duran demasiado, se reemplazan por otros o se vuelven incapacitantes para el niño, los padres o para la función familiar, es  necesaria una evaluación sicológica y siquiátrica más definitiva.


El dialogo familiar es la clave para superar estos problemas 



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CONSIDERACIONES LEGALES