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Artículo

23-02-2015

Mordedura de perro

Mordedura de  perro

Mordedura de  perro
Consideraciones.
Muchas personas sufren lesiones por dentelladas de perros. De todas las mordidas conocidas, son las más frecuentes. Posiblemente en alguna oportunidad, más de la mitad de la población haya sufrido una agresión canina. No obstante, usualmente en esas circunstancias, la mayoría de los afectados no considera necesaria la opinión médica y proceden a realizar su propia atención de las heridas en el ámbito hogareño. 

Los niños son los más afectados. Por razones atribuibles a su tamaño, ellos habitualmente sufren los ataques en la cara o en el cuello. Estos sucesos son muy delicados y ameritan una atención profesional,  rápida y enérgica, para evitar  lamentables complicaciones.
Analizando el total de los casos informados para todos los grupos etarios, se advierte que la mayoría de las lesiones suceden en las extremidades; con frecuencia en las inferiores. Sin embargo, los mordiscos en la mano pueden llegar a ser enormemente peligrosos y requieren siempre una atención médica para prevenir percances penosos.
 Muchas  de las injurias son accidentales. Es común que se produzcan, fortuitamente, por un movimiento vehemente de la mascota durante juegos inocentes. En esas ocasiones, se tiene la información valiosa sobre la salud del animal doméstico, sus controles veterinarios y su calendario de vacunaciones. Todos estos datos deben ser comunicados al médico tratante al momento de la consulta.
En cambio, en el ataque por un perro desconocido – la mordida callejera – donde no se tienen datos de su hábitat, ni referencias sanitarias acerca de su estado, se deben tomar precauciones básicas. En tal situación, la concurrencia inmediata a un servicio hospitalario es imperativa. Allí se  evaluará la terapia correspondiente al caso clínico presente. Por ejemplo, la administración de antibióticos y/o vacunaciones específicas.
El perro de gran porte, principalmente el de temperamento agresivo,  es capaz de ocasionar grandes desgarros, severas destrucciones tisulares y también  lesiones mortales. Dada la evidente importancia de dichas lesiones, es forzoso que sean examinadas por un profesional idóneo.

Valoraciones iniciales post mordida.
Producido el daño,  deben realizarse ciertas estimaciones elementales:
1. No existen mordeduras leves; todas merecen una cuidadosa atención médica.
2. En todo mordimiento, tenga por cierto la existencia de infecciones en la herida. 
3. Las zonas cérvico - facial y las manos son las más susceptibles de complicaciones graves.
4. Cuanto menos se conozca acerca del animal, mayor puede ser el peligro para el lesionado.
5. La inoculación del virus de la rabia es una posibilidad.
6. La saliva canina contiene múltiples bacterias agresivas para todas las estructuras de la piel.
7. La boca del perro aloja el microorganismo productor del tétanos.
8. La vigilancia mínima de posibles trastornos en la herida es de veinticuatro (24) horas.
9. Los síntomas generales tales como fiebre, inapetencia, malestar indefinido; o los síntomas locales de la herida como dolor intolerable, cambio de color (azulado, rojo intenso, amarillo pálido), hinchazón notable, calor localizado, evidencias de colección de pus, aparición de ganglios cercanos agrandados y/o dolorosos, suponen una situación de urgencia médica.
10. Las heridas de desgarro, perforaciones, laceraciones, avulsiones dérmicas, todas producidas  por la prensión mandibular canina, obligan a la inmediata intervención profesional sanitaria.

Tratamiento de la mordida.
Admite dos etapas definidas. La de primeros auxilios y la del tratamiento profesional.
Primeros Auxilios.
1. En todo momento trate de calmar al lesionado. Contenerlo emocionalmente es esencial.
2. L ave la herida con abundante agua limpia. Si es posible, bajo el chorro de una canilla.
3. Observe si hay cortes, desgarros, laceraciones o punciones y evalúe la importancia de los daños.
4. Controle la hemorragia taponando con elementos limpios los tejidos deteriorados.
5.  Si hay cuerpos extraños o suciedad, siga irrigando profusamente con agua limpia.
6. Aseada  la herida y controlada la hemorragia, riéguela con agua oxigenada al 10%.
7. Tenga presente la abundancia de los microorganismos anaerobios en la flora bucal canina.
8. Procure dejar bien limpia la piel de los márgenes de la herida en una extensión amplia. Puede utilizar agua, jabón y un cepillo de cerdas muy blandas.
9. Si hay dolor intenso, es posible administrar un analgésico que el paciente usa habitualmente.
10. Procure no obturar la herida con polvos, ni telas y concurra de inmediato a un centro sanitario.

Tratamiento Profesional.
Es privativo de cada caso clínico. La gravedad de las lesiones, la zona anatómica afectada, la edad y condición de salud del lesionado, determinan los actos médicos. Éstos se dispondrán con el criterio profesional adecuado para cada paciente víctima de mordedura.
Es muy importante tener presente que el tratamiento es más eficaz, cuanto es más inmediato al momento de la dentellada. Un protocolo elemental de atención puede ser el siguiente:
1. No intentar suturar las heridas. Quizás las excepciones puedan ser por razones estéticas o para conservar la vitalidad de los tejidos lesionados.
2. Mientras procede a la atención, inicie un interrogatorio conciso sobre las características del perro, las circunstancias del accidente, el calendario de vacunaciones, el tipo de las primeras curaciones hogareñas y los elementos utilizados para ese fin.
3.  Vigile exhaustivamente el estado actual de las heridas. Es importante eliminar los tejidos necrosados; quitar cuerpos extraños, irrigar generosamente con agua oxigenada (si cabe, a presión), rociar con tintura de yodo la herida y la piel circundante, procurando asegurar una estricta limpieza y desinfección.
4. Valore la posibilidad de inyectar inmunoglobulina antirrábica humana en las heridas en base a las siguientes pautas:
A) Lesiones en la cara, cuello o cráneo. B) Animal imposible evaluar y/o controlar. C) Epidemiología positiva para rabia en la zona del ataque. En este caso, indique además la vacunación antirrábica.
5. Existen protocolos de vacunas diploides humanas de cinco dosis Intra-Musculares de excelente resultado. El período de aplicaciones es de veintiocho (28) días.
6. IMPORTANTE: La profilaxis post exposición brinda una protección segura contra la rabia cuando se exige el tratamiento local con inmunoglobulina antirrábica humana (IgR) y el plan completo de vacunación antirrábica.
7. En casos de posibilidad de infección, administrar antibióticos adecuados al paciente (amoxicilina, cefalosporina de 3ª. generación u otros de amplio espectro).
8. La mordedura de perro es una lesión “sucia”. Particularmente, entendemos que en todos los casos se debe iniciar la terapia antitetánica.
9. Si el paciente está vacunado, se procede al refuerzo como profilaxis; si no está inmune o pasaron más de cinco años de la vacunación, se comienza la protección inmediata, valorando la posibilidad de suministrar la gammaglobulina específica. Recordar de no interferir con la inmunoglobulina antirrábica.
10. El animal agresor indefectiblemente debe ser sometido a un Plan de Observación. Según los protocolos de la OMS, el período de vigilancia es de diez (10) días.
 Por nuestra parte, encontramos precavido vigilar al perro sospechoso durante veinte (20) días y realizarle pruebas serológicas para investigar la rabia.

Corolario.
En nuestro trato con los animales, cualesquiera que sean,  siempre es prudente tener en cuenta que la Prevención es el arte de realizar las medidas oportunas  de manera anticipada a la acción dañosa.



http://www.saludsiglo21.com.ar/articulos.php?cat=2
CONSIDERACIONES LEGALES